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ANATOMIA DEL TIEMPO

ANATOMIA DEL TIEMPO

CURADURÍA

Daniel García

INAUGURACION:

14/11/25

CIERRE:

28/2/26

TEXTO DE SALA

Un arte de la lentitud


María Eugenia Spinelli nos acerca la belleza bajo la forma de imágenes anatómicas. Glándulas, órganos, corpúsculos, tejidos celulares, desarrollos embrionarios… Pero, si miramos bien, más que una anatomía humana, lo que nos muestra es una anatomía del tiempo. El tiempo como trama.


El bordado es un arte de la lentitud. Un retardo sobre tela, podríamos decir parafraseando a Duchamp, que se refería a su obra La mariée mise à nu par ses célibataires, même como un retardo sobre vidrio. La obra de arte como un proceso de retraso. La espera como parte de la obra. Sabemos que la experiencia estética consiste en demorarnos en la percepción sensible de algo. Podemos llamar belleza a eso que hace que el tiempo se ralentice, se detenga. La técnica elegida por Spinelli refuerza esa demora. El antiguo procedimiento artesanal de generar imágenes con hilo y aguja connota lentitud y paciencia. Podríamos decir que, de alguna manera, anuda el tiempo a la tela. Para el espectador, la conciencia del proceso que ha permitido el surgimiento de esas imágenes es inseparable de su percepción, e influye en su sentido.


Spinelli cuenta que llegó al bordado en busca de algo que también encontró en la arquería, una forma de meditación. En un principio creando patterns a través de la técnica tradicional Sashiko, para luego ser atraída por la fascinación que las imágenes anatómicas ejercen sobre ella, en gran medida por su formación como educadora del movimiento.


Las imágenes que Spinelli versiona, tienen diversos orígenes. Muchas provienen de antiguos tratados japoneses, otras de fuentes históricas, como las registradas por Santiago Ramón y Cajal, o por Mary Hoot. Lo que despierta su interés no es la aproximación a la forma real de un elemento anatómico, sino el modo en el que el conocimiento de la anatomía se enseña y se comunica en diversas épocas y culturas. Las imágenes médicas o técnicas intentan transmitir un conocimiento preciso. Pero en toda imagen, aún en las más austeras, siempre hay un exceso, una suerte de plusvalía estética que trasciende lo puramente funcional. Nos habla de su momento, y del artista que la produjo, pero principalmente, nos seduce.


Spinelli nos presenta versiones de imágenes que la han atraído, transcriptas a un sistema de tramas y puntos, una especie de código morse de la imagen, en el cuál los colores no juegan un rol menor.


El método elegido no es azaroso. El bordado es una técnica que va a contracorriente del espíritu de los tiempos. En un mundo regido por una economía de consumo que anula toda distancia y duración, en el que estamos sometidos a la obsolescencia programada y la constante aceleración de los procesos, el bordado artesanal sostiene a pesar de todo su temporalidad lenta, su demorarse en cada puntada, que nos habilita el acceso a otro nivel de sensibilidad. Nos habla de otra forma de vida posible, la de la contemplación, la de la skholè griega, la que permite y estimula el pensamiento. En movimientos repetidos, rítmicos, la mano guía a la aguja pasando a un lado y otro de la tela, volviendo sobre sí misma, generando imágenes a través de un rodeo. Toda figura es, en definitiva, un rodeo, dice Byung-Chul Han y agrega: "El pensamiento que carece de todo rodeo se reduce a un calcular". Un mundo que evita los rodeos como la cortesía y la amabilidad es un mundo que evita el arte: un mundo violento, incapaz de percibir la belleza.

Aunque como legos en el tema no sepamos identificar con precisión la mayoría de las imágenes anatómicas, sabemos que hablan de nosotros. De nuestro compartido sustrato orgánico con todo lo vivo, de nuestra ontogénesis, de nuestra filogénesis. Pero, asimismo, estas obras de María Eugenia Spinelli nos hablan de un espíritu común. De tramas, de redes, de lo que la cultura nos transmite, imágenes que se versionan y se comparten, habilidades que pasan de mano en mano. Nos hablan, en una forma sumamente bella, de una temporalidad más amable, más humana. La anatomía de un tiempo lento que sigue estando disponible para nosotros, aunque las luces parpadeantes de las pantallas a veces nos dificulten verlo.

Daniel García

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