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LOS CLAVOS DORADOS

LOS CLAVOS DORADOS
FABIANA SACNÚN

TEXTO

Marcela Galuppo

INAUGURACION:

22/8/25

CIERRE:

7/11/25

TEXTO DE SALA

Porque no abrigo esperanzas de volver otra vez porque no abrigo esperanzas.

THOMAS STEARN ELIOT


Las obras de Fabiana Sacnun nos proponen experimentar en la cerámica historias de la tierra.


Condensando todo el tiempo en un día. Como si en nuestro recorrido pudiésemos ver algo de un pasado casi eterno, nuestro presente y un futuro que puede ser un instante. Con sus manos toma eras de tiempo y nos pone en escena sus obras.


Y marca las eras y marca la galería con clavos dorados. Los golden spike, en inglés, son unos indicadores que marcan una sección estratotipo y límite global. Son usados por la ciencia para registrar cambios en la geología de la tierra. Estos clavos son las señales de la artista, su advertencia. Dentro de ese viaje, ese "de dónde venimos y a dónde vamos", aparece un edén originario, en el cual con distintas técnicas hace explotar geodas primigenias y nos llena de reflejos azules.


Dichas exploraciones de la superficie de la obra, su

profundidad, me recordó la investigación del espacio en la superficie realizada por Lucio Fontana, la cual lo ha llevado a sus "buchi" y "tagli". Fabiana estudia la incidencia de la luz, su óptica, en sus distintos ángulos y variadas facetas. Una gran experimentación, desarrollada con gestos meditados, constantes pruebas, que son un instrumento de sus

investigaciones, así como con Lucio Fontana, tendiente a lo

universal.


Volviendo a la muestra, hay una segunda etapa, donde se suman capas de trabajo y de colores, llevándonos a campos de cultivo y a aguas transparentes.

Y luego, llegamos a las superficies en rojos fuego, donde aparecen cenizas de la explosión del volcán Puyehue. Hay algunos misterios más atrapados en estas piezas, como su trabajo para erradicar el plomo de los talleres de

cerámica, lo cual ocurre dentro de una de sus creaciones . Estas etapas de armonía se quiebran y nos arrastran a una destrucción de la tierra.


El hoy ya es perder nuestro hábitat, es el punto de inflexión. La crisis ecológica nos remite a una crisis más general de lo social, lo político y lo existencial. En palabras de Félix Guattari "el problema aquí planteado es el de una suerte de revolución de las mentalidades para que cesen de avalar cierto tipo de desarrollo basado en un productivismo que ha perdido toda finalidad humana. Entonces, ¿cómo modificar las mentalidades, cómo reinventar prácticas sociales que devuelvan a la humanidad -si alguna vez lo tuvo el sentido de las responsabilidades, no sólo respecto de su propia supervivencia sino igualmente del futuro de cualquier vida en este planeta, la de las especies animales y vegetales...?".


Con pasos lentos como cuando recorremos una muestra, Fabiana caminaba una parte del litoral cercana a Rosario, allí comenzaron a asfaltar, y ella tomó parte de esa tierra aplanada, reseca y la guardó. Y esos fragmentos aparecen ahora aquí, cocidos y retorcidos en la etapa final de la

muestra. Y en esa etapa final acontece la destrucción de la obra. Algo impensable.


La cosmogonía de Fabiana desde la teoría del Big Bang, entre rocas azules y el origen y la evolución de la vida, con sus incandescencias y carbones, hasta el hoy, lo negro, su falta de color y su abismo, alerta una y otra vez sobre cambios irreversibles.


Somos el ojo que ve dentro del triángulo. Esa figura que expone el quiebre y hasta cierto punto el final.

Los clavos de oro, que marcan la galería, acompañan nuestro recorrido y son parte de una obra que invoca a la ciencia para que leamos el mundo, se transforma y continúa siendo bella.

Porque no he de beber.

Allí, donde los árboles florecen, y los manantiales fluyen,

pues -de nuevo- no hay nada.

THOMAS STEARN ELIOT

Texto de Marcela Galuppo.

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