emilio-ghilioni-y-los-simbolos-1jpg_edited.jpg

EMILIO GHILIONI

Nacido en 1935 en Santa Fe, luego se radicó en Rosario, Argentina
Estudió arquitectura en la Universidad Nacional de Rosario y pintura en el taller de Juan pintor Juan Grela en Rosario
Ejerció su profesión de arquitecto, y simultáneamente la de pintor y docente.
Integrante del plantel docente de la Escuela Vigil. Profesor de la Facultad de Bellas Artes de Rosario. Profesor en su taller.
En la década del 60 participa de los eventos ocurridos en torno al grupo de vanguardia de Rosario y el Ciclo de Arte Experimental, para citar algunas acciones como el Grupo mermelada y Tucumán Arde, una acción que combinaba arte y la política.
Después de participar en Tucumán Arde, muchos de los artistas participantes de esa acción no retornaron al arte, otros hicieron un largo silencio; es el caso de Ghiglioni.
Su retorno lo decide en 1976 junto a un grupo de artistas rosarinos, que conformaron el
Grupo Rosario, integrados por: Rodolfo Elizalde, Emilio Ghiglioni, Arnoldo Gualino, Alberto Macchiavelli, Daniel Scheimberg, Claudio Gutiérrez, Nélida Curvale, Celia Fontán.
Se realizaban reuniones en el “Taller 1043”, espacio que había pertenecido al artista Estanislao Mijalichen. Época de la tiranía militar, dificultad para realizar expresiones comprometidas. Se invitaban artistas para analizar obras, hablar sobre problemas y situaciones plásticas y conceptuales de ese momento: Concurrieron: Carlos Gatti, Juan Grela, Araldo Costa, y otros artistas. 


 

La obra de Ghiglioni siguió la influencia de sus maestros rosarinos, esos que a su vez siguieron las tradiciones modernas europeas; simplificación compositiva y cromática.
En el ´75, se presenta como un realista, colores agrisados, comienzan aparecer las imágenes de muñecas en interiores.
Gradualmente su obra se hace más icónica y simbólica, comienza a experimentar fragmentación.
Las antiguas muñecas ahora se desarticulan, permanecen en la ingravidez y la atemporalidad flotando en un amplio fondo, el realismo ha quedado transformado en clima metafísico, los agrisados dan paso al color azul y rosa.
Más adelante invade la obra una tendencia barroquista, multiplica los objetos generando verdaderas tramas que se apoderan y sofocan al fono.
Las formas se aplanan por el tratamiento de un color aplicado uniforme y con mayor saturación. Los soportes experimentan una reducción. 

Posteriormente los planteos de alta síntesis: son composiciones austeras de cacharros geometrizados a formas puras. Conducen la obra en dirección minimalista
La obra elaborada más reciente señala el retorno, a los géneros intimistas del retrato y representaciones de interiores.
Comentario de con motivo de la muestra grupal de Artistas plásticos de Rosario en el Museo Sor Josefa Díaz Claucellas de la ciudad de S. Fe.

Ghigglioni construye sus cuadro como constelaciones de subespacios plásticos en los que bascula entre la descripción visual y la connotación afectiva, recurriendo a imágenes simbólicas cuya proximidad eventualmente yuxtaposición, alude a lo insólito a lo ensoñado o presentido afectivamente.
De tintes elaborados y paleta media, la organización estructural de cada trabajo se comporta como desafío visual y enigma a resolver. Domingo Sahda (Diario el Litoral 27-10-2006) 

OBRAS